Un tipo de cambio es el precio de una moneda expresado en términos de otra. Se puede utilizar cualquiera de las dos monedas como numerario (como unidad de cuenta), de modo que para cada par de monedas existen dos formas indistintas de expresar su tipo de cambio:
- Tipo de cambio directo. También llamado cotización-precio o “convención europea”: precio expresado en unidades de moneda nacional por unidad de moneda extranjera; por ejemplo: 0,667 euros por dólar.
- Tipo de cambio inverso. También denominado cotización-volumen o “sistema británico”: precio expresado en unidades de moneda extranjera por unidad de moneda nacional -siguiendo el ejemplo anterior 1,5 (=1/0,667) dólares por euro.
Cuando una moneda gana (pierde) valor en el mercado frente a otras, dicho movimiento se denomina apreciación (depreciación); también suele hablarse de un fortalecimiento (debilitamiento) de la moneda. Únicamente en el contexto de un sistema de tipo de cambio fijo o cuasifijo es correcto hablar de revaluación (devaluación).
Tipos de cambio al contado (spot) y a futuro (forward)
Al igual que ocurre con otros activos financieros, existen mercados de divisas al contado y a futuro. Los precios de la misma divisa en ambos mercados (y para plazos distintos) no suelen coincidir:
- El tipo de cambio al contado es el que corresponde a transacciones de divisas que se hacen efectivas dentro de los dos días laborables siguientes.
- El tipo de cambio a futuro es el que corresponde a transacciones de divisas que se firman en un momento determinado pero que se hacen efectivas en el futuro (en la fecha especificada). Dicho tipo de cambio refleja las expectativas que tienen los inversores sobre el precio futuro de la divisa.
Tipos de cambio y competitividad-precio
El tipo de cambio efectivo de una moneda es su tipo de cambio promedio frente a un conjunto de monedas, y se calcula habitualmente como un promedio ponderado en función del peso de cada una de las monedas en el comercio exterior del país. El índice de tipo de cambio efectivo nominal (TCEN) mide la variación del valor medio de una moneda a partir de un promedio de sus tipos de cambio nominales (de mercado) bilaterales con el resto de monedas. El índice de tipo de cambio efectivo real mide, por su parte, la variación del valor medio de la moneda a partir de un promedio de los tipos de cambio reales bilaterales (el producto de los tipos de cambio nominales por el cociente de los índices de precios de las respectivas economías). Ambos tipos de cambio suelen expresarse en números índice, y lo verdaderamente relevante es que informan de la evolución de la competitividad-precio de un país teniendo en cuenta la variación del tipo de cambio de su moneda frente a las de los socios comerciales (tipo de cambio efectivo nominal) o, además, la evolución de los niveles de precios nacionales frente a los niveles de precios de socios (en el caso del tipo de cambio efectivo real) –este último es, sin duda, un indicador más apropiado de la evolución de la competitividad-precio.
Debe tenerse en cuenta que la ganancia o pérdida de competitividad-precio que experimenta cualquier país miembro de la Unión Económica y Monetaria (los dieciséis países de la Unión Europea cuya moneda es el euro) frente al resto de miembros de esta zona se debe exclusivamente a la evolución de los precios, dado que comparten una misma moneda.
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